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1
Julia Montero es una mujer de su tiempo. Tiene treinta y cinco años, el pelo moreno y corto, los ojos verdes y vive en los alrededores de Madrid. Su casa es antigua, con un pequeño jardín delante y otro detrás. Es amplia y con mucha luz. Julia comparte* las cuatro habitaciones de su piso con Chispún, su gato, y su canario Hilario. Es locutora* de radio y tiene un programa dia¬rio, de 14:00 a 15:30.
Todas las mañanas, después de ducharse, saca del congelador la comi¬da que calienta por la noche en el microondas. Doña Cecilia, su madre, opina que eso no es comida, pero a Julia no le importa.
Cuando sale de su casa, todavía es de noche; los vecinos no se han levantado y hay pocos coches en la calle. Ella coge el suyo hasta la primera parada de metro, porque respeta el medio ambiente y piensa que el centro de las ciudades está hecho para los peatones.
Llega al estudio a las 08:30 y tiene tiempo de tomar un café con sus compañeros: Carlos, el pinchadiscos*; Charo1, la secretaria; Miguel, el redactor* y Amelia-que-lo-sabe-todo. como la llaman amistosamente* sus colegas, que se ocupa de las relaciones públicas.
Encuentra en su mesa las cartas del día anterior, las revistas espe¬cializadas y una selección de los principales artículos de interés de la prensa del día. Mientras se quita el abrigo, echa un vistazo* al correo. Siempre le trae café un compañero. El ambiente* de trabajo es muy bueno.
Hoy es lunes y hablan de lo que han hecho este fin de semana: Julia cuenta que ha pasado estos dos días con unos amigos que tienen una casita en el campo. Después de comer, han jugado al tenis y por la noche han ido a tomar una copa. Lo han pasado muy bien, como siempre en las fiestas del pueblo. Además, es la temporada de la ma-
■ Charo es la vanante t'oltn|nial de Ko-ariu Oeurre lo iiiimiio eon I'Vpj (tie Jo.eta) Manolo (de Manuel) Los diminutivos suelen ser afectivos.
tanza2 y el ambiente en La Alberca, este pequeño pueblo de la Sierra de Francia3, huele* a tradición, a morcilla y a chorizo ibérico, en todas sus calles. El domingo por la tarde Julia ha vuelto a su casa para lim¬piar y arreglar unos muebles viejos que ha comprado en un anticua¬rio*. María, una señora mayor del pueblo, la ayuda en la limpieza y Julia habla de ella con mucho cariño.
Después de esta introducción, cada uno entra en su despacho y empie¬za a trabajar.
Julia piensa que va a ser un día como los demás, pero ...
2
RRRRRIIIINNG... RRRRRIIIINNG
Charo: Radio Alfa. ¿Dígame?
La voz: Buenos días, ¿puedo hablar con Julia Montero, por favor? Charo: ¿De parte de quién4? La voz: Soy un amigo suyo, es una sorpresa. Charo: Un momento, por favor, voy a ver si está. BIP - BIP - BIP - BIP Charo: ¿Oiga? La voz: Sí...
Charo: Está hablando por la otra línea. ¿Quiere dejar un recado? La voz: No, gracias, vuelvo a llamar dentro de media hora. Adiós, ¡Hasta luego!
Charo: Muy bien, adiós.
Charo se levanta y va al despacho de Julia, pero antes de llegar al final del pasillo, suena otra vez el teléfono. Vuelve corriendo a la secretaría, pero cuando descuelga*, se ha cortado*. No le gustan estas bromas y piensa que la gente se divierte con cosas tontas.
7 La matanza: antes, en los pueblos se mataba un cerdo o varios una vez al año. Con la carne se hacían embutidos y se preparaba la carne para todo el año. Hoy en día, la tradición se conserva en algunas regiones, una de las más famosas es la de Guijuelo, en la provincia de Salamanca.
' Sierra de Francia: sierra de la provincia de Salamanca, conocida por su belleza natural y sus pueblos. Entre los más atractivos está La Alberca, enclave judío durante la Inquisición, considerado como uno de los diez mejores pueblos de España.
4 ¿De parte de quién?: pregunta que hace la persona que descuelga el teléfono cuando la que llama quie¬re hablar con una tercera persona.
Charo es una chica muy guapa: tiene veinticinco años, el pelo rubio y ojos azules. Los que no la conocen creen que es extranjera, pero no. Es de Santander* y en el Norte de España hay muchos rubios, de piel y ojos claros.
I
En la oficina la quieren mucho, cuenta siempre chistes* divertidos y baila muy bien. Dice que lo ha aprendido de su padre. Hoy no está de buen humor. Este fin de semana no ha sido muy agra¬dable. Ha pasado el sábado y el domingo viendo la tele, porque tiene cata¬rro*. Además, se ha peleado con* su novio.
—¿Qué dices, Charo? —le pregunta Carlos que sale del despacho con unos auriculares* en la cabeza.
—Nada, hablo sola. Acaban de* llamar por teléfono y no me ha dado tiempo de llegar a la secretaría.
—¡Vaya!, pero no es para tanto6, ¿no?
—No, pero con el catarro y la fiebre, todo me molesta hoy. ¿Adonde vas con todas esas cintas*?
—A hablar con Julia. ¡He tenido una idea genial este fin de semana!
—Lo que más me gusta de ti es tu modestia7.
—No, en serio, es muy buena. Escucha esto —y le pone a Charo los auriculares en la cabeza.
—Oye, ¡pues, sí que es bueno! ¿Ya lo ha oído Amelia?
—No, tú eres la primera.
—¡Qué honor*! Oye, si vas a ver a Julia, dile que la ha llamado un amigo suyo, pero no me ha dejado su nombre.
—Vale, de acuerdo. ¡Hasta ahora!
—Hasta luego, Carlos.
3
—¡AAAAAAAAATCHÍSSSSSSSS!
—¡Vaya catarro! —piensa Amelia desde su mesa.
' Santander: capital de la Comunidad Autónoma de Cantabria, situada entre el País Vasco y Asturias, a
orillas del mar Cantábrico y al norte de Castilla-León. ' No es para tanto: expresión que usamos para restar importancia a algo que nos cuentan. Ejemplo:
—Mi hijo me preocupa. Sólo le interesa la música; así no conseguirá nunca nada. —Venga, no es
para tanto, sólo tiene quince años, ya se le pasará. 1 Lo que más me gusta de ti es tu modestia: la modestia es la forma de ser de la persona que no se cree
mejor que las demás. En este caso significa todo lo contrario. Este tipo de frases irónicas son muy
comunes en español. Existe otra que tiene el mismo significado: No tienes abuela, ¿verdad?
A sus cuarenta y seis años, tiene una salud de hierro*. Nunca está enferma. Dice que es porque toma muchas vitaminas, come bien y pasea mucho. Ella también vive fuera de la ciudad, con su marido americano, sus dos hijos, sus tres perros y su gata siamesa.
Lo que no dice Amelia es que fuma casi dos paquetes de cigarrillos al día. Todo el mundo le dice que es malo y ella promete dejar de fumar al empezar cada nuevo año, pero de momento...
Lleva mucho tiempo en la empresa. Ha viajado mucho. Ha vivido en Puerto Rico8 y California. Ha trabajado en Barcelona, Málaga y Salamanca". Ahora es Relaciones Públicas, pero sabe de todo y conoce a mucha gente.
—¡Salud!10 —grita* desde su despacho a Charo, que se esconde* detrás de su pañuelo.
—¡«Dacias»! —contesta Charo, que no puede pronunciar Gracias, porque tiene la nariz tapada*.
—¡Aaaaaaaaaatchiisssss!
—¡Dinero! —sigue gritando Amelia.
—Aaaaaaa... ¡ tchiisssssss!
—¡Y amor!" —se ríe Amelia.
—«Bues», ¡eso bien que lo «decesito»!
—¡Ah!, que lo Necesitas...¡No te entiendo, mujer!, pareces extranjera con ese acento. No pasa nada, todos nos peleamos de vez en cuando. Seguro que Antonio te llama hoy para verte.
—A lo mejor* tienes «dazón», «bero» yo...
—¡Chicas! ¿Por qué no habláis más bajo? No puedo trabajar —grita Miguel desde su despacho.
—¡Uy! ¡Perdón, Miguel! Lo sentimos mucho —contestan Amelia y Charo.
Miguel mueve la cabeza de un lado para otro pensando «¡Mujeres!». Tiene sesenta años y es un poco anticuado*. Piensa que las mujeres deben estar en casa con los hijos y que el trabajo fuera es para
" Puerto Rico: isla situada al este de Cuba, estado asociado de los EE.UU. de América. Capital: San Juan. Idiomas: español e inglés.
' Barcelona es una ciudad del noroeste de España, capital de la Comunidad de Cataluña. Es la segunda ciudad más importante de España. Posee una gran riqueza industrial y cultural. Málaga es una ciudad de Andalucía, capital de la Costa del Sol. En ella nació Picasso. El turismo es uno de sus recursos más importantes. Salamanca es la capital de la provincia del mismo nombre. Pertenece a la Comunidad de Castilla-León. Está situada en el centro-oeste de España. Tiene frontera con Portugal. En el siglo XIII se crea su Universidad y su riqueza cultural es conocida en todo el mundo.
10 ¡Salud! es lo que se dice cuando una persona estornuda. También se utiliza ¡Jesús!
" Salud, dinero y amor: estas palabras, que usan algunas personas cuando otras estornudan, fueron reco¬gidas en el estribillo de una famosa canción que dice que éstas son las tres cosas más importantes en la vida. Amelia ha unido la expresión con el estribillo de la canción.
los hombres y que hay más paro porque las mujeres ya no están en su sitio. En las conversaciones con sus compañeros, discute* mucho con Julia sobre el papel* de las mujeres y reconoce* que en España llevan muchos años de retraso sobre el resto de Europa, pero dice que a él lo han educado así y que durante el franquismo12 la mujer estaba para edu¬car a los hijos.
Miguel es un hombre bajito, un poco calvo, con bigote y gafas. Lleva siempre corbatas de rayas y trajes oscuros. Le gusta jugar al mus13 con sus ami¬gos en el bar de su barrio. La verdad es que todos sus compañeros lo aprecian* y Miguel se ha acostumbrado a tener a una mujer que dirige el programa. «¡Los tiempos cambian! —piensa— ¡Qué le vamos a hacer!14».
Desde hace veinticinco años, se va a pescar los domingos. Anda cinco kilómetros para ir al río. María, su mujer, le prepara un bocadillo de chorizo y una bota de vino15 tinto. Él sale de su casa a las siete y media de la maña¬na. Vuelve sobre las dos y media. A veces ha pescado algo, a veces, no. A Miguel y a su mujer les encanta el pescado frito, pero a María no le gusta el campo. Prefiere la ciudad. Ella dice que prefiere el ruido y la gente.
Franquismo: ideología que gira en torno a la figura del General Franco. Jefe de Estado de España desde el 1 abril de 1939 hasta el 20 de noviembre de 1975. Régimen dictatorial de inspiración fascista, basa¬do en un concepto económico autárquico y una ideología católica conservadora. Franco se autoprocla-mó «Caudillo de España por la gracia de Dios».
Mus: juego de cartas en el que participan dos parejas de jugadores que deben comunicarse mediante gestos y usando un lenguaje especial (palabras inventadas o secretas que tienen un significado especial para la pareja de jugadores de un mismo equipo).
¡Qué le vamos a hacer!: expresión que se usa para aceptar resignadamente lo que nos parece molesto, triste, etc.
Bota de vino: bolso hecho de piel de animal, en forma de gota de agua, cuya parte interior está recu¬bierta de una resina negra que la hace impermeable y cuyo tapón tiene un pequeño orificio por el que sale el vino. La bota se solía llevar al trabajo, de excursión, a los toros, etc. Es difícil beber de ella, por¬que la boca no debe tocar nunca el embudo: el chorro de vino cae directamente a la garganta.
4
—¡Paquete! —se oye en el pasillo. Charo sale de la secretaría y grita al chico.
—¡«Bod aguí»!
—¿Qué dice? —le pregunta el chico sonriendo.
—¡Anda!, ¡«díete de bí»! -dice Charo con la nariz dentro del tarro de Vicks, para poder respirar.
—Se dice: Ríete de mí —contesta el chico, muerto de risa*—. Mire, señorita Charo, le traigo un paquete para su jefa.
—¡Hala! ¡Cómo pesa! ¿Tengo que firmarte* algo?
—Sí, aquí, por favor.
—Toma, no tengo más —Charo le da al niño una propina16.
—Gracias, señorita Charo. Adióoooos.
—Adiós, chaval*.
Charo deja el paquete en la mesa, saca el quinto pañuelo de la maña¬na de su bolso y, dos estornudos* después, va al despacho de Julia.
—¿Julia?
—Sííí... ¡Ah!, hola Charo. ¿Qué tal ese catarro?
—«Bues», no «buy» bien. La nariz se me tapona* mucho —y vuelve a usar el Vicks.
—Sí, sí, ya te oigo.
—Han traído este paquete «pada» ti, Julia.
—¿Para mí? ¿Qué puede ser?
—No sé, pero pesa un montón*. Un libro no es.
—No, en efecto*, y un diamante tampoco, excepto si es el de la Elisabeth Taylor, claro.
"• Propina: cantidad de dinero que se le da a un profesional por sus servicios, habitualmente en restau¬rantes, taxis, a guías de turismo, etc. y en función del grado de satisfacción del cliente. Aunque no exis¬ta obligación, es habitual dar entre el 5 y el 10% del valor de la cuenta.
—Taylor, se pronuncia T-E-I-L-O-R. —Bueeeno, vale.
Charo sale del despacho de Julia. Ésta mira el paquete e intenta reco¬nocer* la letra. Nadie conocido. Quita la cuerda*, abre el paquete y se queda sorprendida: un ladrillo*. Es un ladrillo, sin más. Echa un vista¬zo al calendario para comprobar* que no es 28 de diciembre17. Piensa que a veces la gente es muy rara. Se sienta y mete la nariz en sus pape¬les.
Ya son las dos menos cuarto y la mañana se acaba. En la oficina, todos tienen hambre. Amelia y Miguel comen cada día en su casa, pero Carlos, Charo y Julia son solteros y no tienen tiempo de hacer la comida a medio¬día18. En general, comen un bocadillo en la cafetería de la plaza y, a veces, también un plato combinado*. A Charo y a Julia les encantan las ensaladas. Carlos prefiere el menú del día. Dice que necesita sus tres platos". Toman vino con las comidas. Carlos lo toma con gaseosa20.
—¡Pepe! ¿Qué hay hoy para comer?
—Hola, Carlos. Buenos días, chicas. ¿Queréis el menú del día?
—Yo no, Pepe —dice Julia—. Quiero una ensalada mixta y nada más.
—Yo, también —dice Charo—, pero sin atún, ¿eh?
—Pues, yo, sí: tengo un hambre de lobo* —dice Carlos.
—De primero, tenemos lentejas*, sopa de picadillo21 o macarrones.
—Lentejas, claro.
—Y de segundo, fílete a la plancha, merluza rebozada* o pollo al ajillo.
—A ver..., pollo al ajillo.
—Marchando22.
—¿Habéis oído la noticia sobre el incendio* de Monterrubio de Abajo? —pregunta Carlos.
—No, yo no —dice Charo, ya interesada—. ¿Qué ha pasado?
17 El 28 de diciembre es el día de los Inocentes. Ese día se recuerda un suceso que se cuenta en el
Evangelio. Los tres Reyes Magos dijeron al rey Heredes que había nacido el nuevo rey de los judíos y
Herodes mandó asesinar a todos los niños de menos de un año para que no llegara al poder. Por exten¬
sión, se considera inocentes a las personas crédulas, o a las que les falta algo de razón. Se celebra en
España gastando bromas, inventando noticias falsas o colgando muñecos en la espalda de la gente.
18 Mediodía: aunque exactamente el mediodía es a las 12,00, en España se utiliza para referirse al tiem¬
po anterior a la comida (puede ser de 12,00 a 15,30).
" El menú del día incluye entrada, plato fuerte y postre o café.
20 Gaseosa: agua con gas, algo dulce y parecida al Sprite. En verano es muy típico mezclarla con vino o
con cerveza, porque es muy refrescante. La gaseosa más popular es la marca La Casera. * Sopa de picadillo: caldo de gallina o con hueso de jamón al que se le echa pan frito, jamón serrano,
garbanzos, fideos finos, hierbabuena, huevo duro.... según los gustos. :; Marchando: expresión que usan los camareros para decir que han tomado nota del pedido y que viene enseguida.
—Un hombre que han encontrado calcinado* en una casa abandona¬da* del monte. Dicen que todo el pueblo tiene miedo. Nadie sabe quién es.
—¿Calcinado? ¡Pobre hombre! Seguro que se trata de un vagabundo* —observa Charo—. A menudo eligen las casas abandonadas para pasar la noche.
—Menos mal que*el fuego no se ha extendido* —dice Carlos—. Si no me equivoco, Monterrubio está en el límite* de una zona protegida*.
—¿Y no han hablado con la gente del pueblo, para saber si alguien ha visto a un vagabundo por la zona? —pregunta Charo.
—Bueno, la gente del pueblo habla poco, ya sabes. De todas formas, desgraciadamente no es la primera vez que se encuentra a un vagabundo muerto en una casa abandonada. A nadie le preocupa mucho la situación de los que no tienen a donde ir. Todos hablan de lo que pasa en África. Por ejemplo, ¿recordáis la campaña* de envío de alimentos del año pasado? Pero ¿quién se preocupa de saber si la vecina tiene dinero para sus hijos, o si el mendigo* de la esquina tiene una casa donde dormir?... Somos unos hipó¬critas y, además, tenemos buena conciencia.
—Deberías hacer un programa sobre esto, Julia, creo que el tema lo merece*.
—Tienes razón, Carlos, pero quién sabe si es realmente un vagabun¬do; podría ser un cazador*, un guardabosques*...
—Sí, Julia, pero Carlos tiene razón —dice Charo—. Además, quién sabe si no lo han matado...
—¡No seas peliculera*, mujer! —replica Julia.
—Bueno, ¿y si lo han matado en lugar de otra persona? —insiste Charo.
—¿Por error? ¡Qué horror! —reacciona Carlos—. Y pensar que nos puede pasar a todos... .
—¿Crees que la policía tiene pistas*?
—Huellas*, supongo —dice Julia.
—¿Huellas? ¿En un quemado*? ¡Vamos, Julia! —se ríe Carlos.
Llega Pepe con la comida: dos platos en la mano izquierda y las len¬tejas de Carlos en la derecha.
—Aquí tenéis la comida. ¡Qué aproveche!23
—Gracias, Pepe. ¿Puedes traer un poco de pan?
—Perdona, Julia, ahora mismo.
—Charo, ¿me pasas el aceite? ¡Ah!, y el vinagre, gracias.
—¡Cuánto aceite echas a la ensalada, Julia! ¡Qué barbaridad!24 —obser¬va Charo.
21 ¡Qu¿ aproveche.': expresión de cortesía que se dice antes de empezar a comer para desear una buena
comida. ;
—Sí. Dice Amelia que el aceite de oliva tiene vitamina A y B y es muy bueno para la piel. Además, ahora que la Unión Europea quiere también con¬trolar nuestra producción, hay que consumir* más para compensar* la igno-rancia* de este señor, ¿cómo se llama? Fiddler... no, Finger, ... o ... ¡yo qué sé! Soy tan mala para los nombres extranjeros.
—FISCHLER25 —se ríen Carlos y Charo.
—Eso, ¡Fischler!, el que se quería comer las aceitunas crudas.26
—Eso me recuerda mucho a Hans, aquel chico alemán que ha estado en casa este verano —explica Carlos—. Me ha escrito esta semana y dice que ahora él también cocina con aceite de oliva en su casa y que, cada vez que vienen sus amigos a comer, les prepara una buena ensalada con aceite, sal y poco vinagre, como tiene que ser.
—Es verdad —dice Charo—. Mi hermana trabaja en una cafetería y cuenta que, al principio, a los extranjeros no les gusta mucho nuestra comi¬da, ¡pero después...!
—Y eso que no han probado el gazpacho27 que hace mi madre —dice Carlos.
—Y los chistes: cuando van a la carnicería y piden un huevo...
—Ja, ja, ja —se ríen todos.
—¿Y qué es lo que quieren? —pregunta Julia, muy seria.
—Un hueso*, mujer, ¡un hueso para la sopa!
—¡Ah!, ¡claro!
5
Los tres compañeros salen del restaurante. Julia se para en el quiosco28 de la esquina a comprar El País1''. Busca la página de sucesos* y encuentra el artí¬culo comentado por Carlos:
-" Fischler: comisario de Agricultura de la Unión Europea. Es muy famoso en España y sobre todo en Andalucía, porque propuso una reducción de las ayudas que la U.E. daba para la producción de aceite de oliva.
M Las aceitunas no se pueden comer directamente del árbol: son duras y agrias. Las maneras de prepa¬rarlas son distintas según las zonas, pero se les suele añadir tomillo, romero, ajo, pimentón, sal y agua y se las deja así varias semanas. Algunas se rellenan de pimiento, de almendra, de anchoa...
27 Gazpacho: sopa fría hecha con tomates, pimientos verdes, ajo, pan, aceite, sal, pepino y otros ingre¬
dientes, que dependen de la zona.
28 En un quiosco se pueden comprar muchas cosas: la prensa, caramelos, chicles, helados y todo tipo de
chucherías en general.
" El País es uno de los periódicos españoles más vendidos.
MISTERIOSO INCENDIO SN MONTERRUBIO DE ¡ABAJO
El cuerpo calcinado do un hombre entre los escombros*
COMASA Press, Carmen Toledo90 entre los escombros*
COMASA Press, Carmen Toledo90.
Los vecinos de Monterrubio de Abajo se han despertado esta noche sobresaltados por el incendio de la última casa del pueblo.
Dicen que ha sido provocado*. El Incendio casi se extiende al
bosque, pero los bomberos, con la ayuda de los vecinos, han conseguido apagarlo en tres horas. Un hombre,todavía sin iden¬tificar*, ha muerto en el suceso.
Según los habitantes de Monterrubio, era una casa aban¬donada donde a veces se metían drogadictos o mendigos ¿para
refugiarse. También cuentan que puede tratarse de un ajuste de cuentas
¿Habéis visto -la foto de la casa? —pregunta Charo.
Sííí... buuuh... i qué siniestra*! No hablan de coche, ni de huellas de neumáticos, |¿ verdad?
Oye, Sherlock Holmes —interviene Carlos—, yajes la hora. ¡ A tra-
bajar!31
Julia entra en su despacho. Encima de su ¡mesa hay una nota: ¿Te ha
gustado mi regalo ?
Julia mira a la derecha, a lai izquierda, pero no hay nadie. Piensa pri¬mero jen una broma de sus compañeros, pero Carlos y Charo hanbomido con ella; Miguel no hace estas cosas, y Amelia, mucho menos.
6
Después de comer todo el mundo está más tranquilo. La| semana^ ha ^empeza¬
do de verdad: Miguel intenta ser genial, Charo prenuncia* al Vicks, que ya no
le^sirve para nada, Carlos dalos últimos retoques* a la programación musi¬
cal y Julia repasados documentos de su programa?de la tarde. |
Por qué no cambiar lo que tenía ¡preparado para hoy? – piensa -
Usaré Ja ideaide Carlos.
Mientras estudia cómo introducir el tema de discusión entre sus invitados*, llega Charo con otro paquete.
- Oye, Julia, esto es como haber sacado las oposiciones a Correos.
- Otro?
- Sí, hija
- Anda, pues eso sí que es curioso
Esta vez sólo es un sobre, algo más gordo que una carta. Julia no puede disimular* su curiosidad.
Da la vuelta al sobre: no tiene remite. Dentro del sobre hay otro más pequeño, un DNi: Enrique íñigo Sanchez, nacido en Monterrubio de Arriba.
—Monterrubio de Arriba... Eso me recuerda algo —piensa Julia-
Chaaaaaaaro, ¿de qué met suena* Monterrubio de Arriba?
—De Abajo, mujer, de Abajo —replica Charo, con la nariz de nuevo en el tarro de Vicks.
—¡Ya está! Monterrubio bs el pueblo del crimen, ¿verdad?
—Pues sí. ¿Y?
-¿Tenemos un ^mapa de la zona? —pregunta Julia muy excitada.
-Creo que Miguel tiene uno —Charo la mira con sorpresa.
-Venga, vamos, vete a ^buscarlo, anda.
Charo sale perpleja* del despacho, pensando que a Julia no le sient bien tomar vino a mediodía y vuelve con el mapa.
-Aquí lo ftienes. ¿Quieres decirme!lo que te pasa?
-Siéntate. Mira, esta mañanarme han enviado un paquete, ¿verdad ? Y sabes lo que era ?
—No
—Esto —Julia le enseña a Charo el ladrillo.
—Y eso, ¿qué es? ¿Un ladrillo?
—No, un elefante rosa. ¡Claro que es un ladrillo ifYÍ ahora encuentn en mi mesa el DNI de un señor de Monterrubio de Arriba. Y,... ¿dónde esto Monterrubio de Arriba?
-¡Oye! ¡Aquí! ¡¡Está al lado de Monterrubio de Abajo!!—grita Charo
Es lo que imaginaba.
- Vamos a llamar a la Guardia Civil —sugiere Charo, algo inquieta.
- No, espera un poco. Esto empieza a interesarme. Estoy segura de que quieren decirme
—O meterte en un lio.
_ No,no. Hay algo que me quieren decir. ¿Quién ha traído este sobre ?
- El mismo chico de esta mañana.
- Bueno, si vuelve, intenta saber algo del remitente, ¿vale?
- ¿Y por qué iba a volver?!
- No sé. Una idea
Julia se acerca a la ventana.El viento sopla fuerte y cae una lluvia densa. Qué día más extraño.. !
- Julia! La hora, vamos, que te quedan treinta segundos. Ya esto con la sintonía.
— Voy!
Carlos? hace grandes senales a Julia desde lo que todos llaman cariñosamente la pecera.
- Tres, dos, uno... ya
Buenastardes a todos, y gracias por escuchar un día mas nuestro programa. Hoy hablaremos de "los sin" de nuestra sociedad: sin hogar, sin papeles, en definitiva, «los sin derechos» de nuestra sociedad del bienestar.
Para hablar de este tema estan hy con nosotros, Beatriz Gallardo, Neus Freixat, Juan Delgado, Rosalie Schulman y Liliana Gesser y por supuesto, como cada día, nuestro micrófono está a disposición de los oyentes que quieran expresar su opinión.
Para empezar el programa...
El programa de Julia se desarrolla como cada día. El tema de "los sin" es muy polémico. Todo el mundo opina que la situación es injusta, pero pocas personas actúan para mejorarla. Después del último corte de publicidad del programa, Carlos llama la atención de Julia desde detrás del cristal de separación y le indica que tiene una llamada muy especial: alguien quiere hablar con ella, pero a micrófono cerrado. RRRRRRRRIIIIIílNNGG,
Julia se ha sobresaltado. Cose el teléfono.
- Si?
Oiga?
Soy Julia. ¿Quién es
Mi nombre no le interesa. Soy yo quien le ha enviado los paquetes. Escuche con atención: el hombre muerto en Montemibio de Abajo ha trabajado durante los dos últimos años en APNAM. Clic.
¿Oiga? ¿Oiga? Ya han cortado. ¿APNAM? ¿Qué es eso? —se pregunta Julia.El programa está llegando al final. Algo más bruscamente que otros días, Julia despide a sus contertulios* y vuelve a su despacho.
Descuelga el teléfono de nuevo y marca el número de Carlos.
- Carlos, ¿has oído hablar de APNAM?
- ¿De qué?
APNAM. Debe de ser una empresa.
-No, no me dice nada. ¿Por qué?
—No, nada. Gracias.
Julia marca el número de Miguel.
—¿Miguel?
—¿Sí?, ¡Ah! Hola, Julia.
—Perdona si te interrumpo. ¿Has oído hablar de algo que se llama APNAM?
—APNAM..., toma nota: Asociación para la Protección de la Naturaleza,el Agua y los Montes.
Qué barbaridad! Gracias, Miguel. Julia ha colgado. Miguel es una fuente de información, piensa. Es algo raro, pero sabe mucho. Miguel, aún con el teléfono en la mano, opina que decididamente las mujeres son extrañas. En fin...
Julia ya ha cogido la guía de teléfonos y busca la dirección de APNAM. Cuando la encuentra, sin pasar por la centralita, marca el número.
APNAM, buenas tardes. Buenas tardes. Mire, soy Julia Montero, de Radio Alpha. ¿ Podria hablar con el director, por favor?
-Aquí no hay director, señorita.
Es que... bueno, ¿podría hablar con Enrique Iñigo?
- Ya no trabaja aquí, señorita.
¡Ah!, y ¿cuánto tiempo hace de eso?
Unas dos semanas. Está de baja* indefinida. Una depresión, creo.
¿Podría decirme en qué trabajaba exactamente?
-Sí, por supuesto. En protección de Montes. La zona este, me parece.
-La zona Este... Gracias, muy amable, adiós.
-De nada, adiós.
—¿Qué está pasando aquí? —piensa Julia. Vuelve al mapa y lo entiende en la mesa—. Vamos a ver la zona Este..„ on ladrillo..., APNAM aaaaaah !
Julia se levanta precipitadamente*, coge su chaqueta. el mapa el ladrillo el DNI..las llaves del coche...
—¿Dónde cono están las llaves del coche? Pero si he venido en metro —piensa Julia con rabia*—. A veces la ecología está reñida con el sentido práctico — se dice al recordar que ha dejado su coche a la entrada de Madrid.
Se va corriendo por el pasillo y grita a Charo, que está trabajando: —Si preguntan por mí, estoy en la comandancia de la Guardia Civil. -¿Qué?
¿ Qué ?
Que voy a la Guardia Civil. Luego te explico.
El ascensor no funciona. El despacho de Julia está en la sexta planta.
—Siempre igual —piensa—. Nunca funciona cuando tengo prisa. Quinto,... cuarto,... tercero,... segundo,... primero... ¡Uf! Buen ejercicio para las piernas. Ahora, un taxi...
—¡Taxi! —El taxista ha visto a Julia a la primera. Se detiene en doble fila.
—Buenas tardes, de prisa —dice Julia, entrando en el coche.
—Buenas tardes señorita, tiene prisa, parece.
—¡Llevo un día!.. —contesta Julia—. ¡A la Guardia Civil, por favor!
—¿A la Guardia Civil?
-Sí, se trata de un crimen.
El taxista mira a Julia por el retrovisor, con los ojos platos.
- Oiha, ¿ no es usted Julia, de Radio Alpha? P '
- Si soy yo, pero tranquilo, hombre -se ríe ella-. Se trata de
denunciar un crimen, pero no lo he cometido yo.
¡Uf! ¡Qué susto! Claro que en esta profesión ya he visto de todo pero... un crimen... ¿De qué se trata?
—No puedo decirle nada concreto, sólo tengo pistas, pero está en relación con Monterrubio de Abajo.
—¡ Ah! Lo del periódico... —un frenazo brusco del coche cambia el tema de conversación.
—¡¡¡Anda, éste!!! ¿Adonde vaaas? ¿Ha visto eso, señorita? Hay gente que debería ir en metro o en taxi y dejar el coche a los que sabemos. Claro, no hay un solo poli? a la vista*. Ésos sólo están para poner multas*...
Julia sonríe, pensando que los taxistas no han cambiado en España, pero que tienen algo de razón.
—¡Vaya tráfico, hoy! Bueno, en realidad es igual todos los días... Ya estamos llegando. ¿Me quedo para esperarla?
—No, no creo. Primero tengo que saber con quién tengo que hablar.
—Pues entonces, son mil ochocientas pesetas.
—¡Madre mía! Aquí tiene dos mil. Quédese con la vuelta*, pero me hace una factura.
—¡Cómo no! Y le dejo también mi número: soy el 6784-L.
Si me necesita y estoy libre, vuelvo a buscarla.
—Gracias hasta luego.4
—A usted, adiós.
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La comandancia es un lugar desconocido para Julia. No sabe muy bien por donde entrar.
—¿Puedo ayudarla, señorita? —se acerca el guardia de la puerta y
saluda a Julia con la mano en la frente.
—Buenas tardes. Sí, por favor. ¿Puede decirme con quién tengo que
hablar para comentar el incendio de Monterrubio de Abajo?
El guardia mira atentamente a Julia.
—Espere aquí un momento. Voy a ver si el capitán puede recibirla.
Julia espera diez minutos. Y el guardia civil vuelve.
—El capitán la recibe enseguida. ¿Quiere una taza de café?
—Muy amable. Prefiero un vaso de agua, si no es molestia45.
—Claro que no es molestia. Ahora se lo traigo.
Julia tiene la garganta seca y está cansada. Busca un caramelo de menta en su bolso y se lo mete en la boca. En este momento entra un hombre alto, fuerte, con el pelo muy corto y canoso*.
. —¿Quería hablar conmigo, señorita? ¿Es usted periodista? —La voz del hombre es grave* y profunda.
—¡Qué hombre más agradable! —-piensa Julia—. Se parece a George Clooney
—Capitán, sí, soy periodista, pero no vengo a pedirle información. Creo que puedo ayudarle. Mire, en mi opinión, hay algo raro en este asunto.
—Pase, por aquí, por favor —entran en el despacho. Se sientan, cada uno a un lado de la mesa. Dígame, señorita.
Julia le cuenta a Jiménez los acontecimientos* del día.
—Mire, esta mañana me han enviado esto.
—¡Un ladrillo! Extraña broma.
—Sí, pero eso no es todo. Esta tarde, después de comer, han traído este sobre con un DNI. * I
—Ah y otra cosas a continuación me llaman por teléfono para decirme que el hombre de Monterrubio de Abajo ha trabajado en APNAM.
—¿APNAM?
—La Asociación para la Protección de la Naturaleza, el Agua y los
Montes, en la zona, Este
—Eso es-tfeiy interesente'» señorita.
A JuliaJe parece que el capitan no la toma en serio
—Mire, señor» Hay algo mas. He traido un mapa de la región. ¿Ve?
Aquí está Monterrubio de Abajo. Ahí, Monterrubio de Arriba y aquí, esta zona verde, es una
reserva natural* y está en el límite del pueblo.
—Un momento. ¡Manuel! —grita el capitán Jiménez a su ayudanti ¡Tráeme el mapa de Monterrubio!
—Aquí lo tiene, jefe.
—Gracias, Manuel. Vamos a ver... Si comparamos su mapa con el que tenemos nosotros...,
mire, aquí está la casa del monte. —Pero, ¡si está fuera del pueblo!
-Sí, es la última casa del pueblo. Dicen los vecinos que pertenece a la familia del último
guardabosques, pero ahora ya forma parte de* la reserva natural.
—Entonces, ¿no está en zona urbanizable ? —pregunta Julia, cada vez más excitada.
—No, ya no.
—Capitán, escuche: tenemos que saber si existen proyectos de construcción en la zona.
Si es así, ahí está, al menos, el móvil* del crimen y su responsable.
—¿Móvil del crimen? ¿Proyectos de construcción? ¡Un momento, señorita! Tiene usted mucha
imaginación, me parece. De momento*, sólo hemos encontrado el cuerpo de un pobre hombre en el
incendio de una casa en ruinas*. De ahí a hablar de crimen... En estos momentos se está
realizando la autopsia*. Sabremos más en unos días. Por ahora sólo podemos hablar de una muerte accidental.
—¿Accidental? —Julia se ha puesto colorada*, pero intenta mantener la calma.
¿Por qué me están enviando estas cosas, si se trata de un simple accidente? ¿Y el DNI?
En ese momento suena el teléfono. Julia entiende que se trata del I - médico forense.
El capitán responde con sonidos: ,
—Hmmm, ya..., claro, sí..., ejem, ejem, esto lo cambia todo, claro..., gracías, adiós.
El capitán cuelga el teléfono y mira atentamente a Julia parece que tiene razón, señorita:
hay algo raro en este asunto. La autopsia demuestra que el cadáver tiene un fuerte golpe en la cabeza
Se trate problemente de un hombre de unos cuarenta anos .1.75 m corpulencia mediana.
- El forense dice que lo han rociado de gasolina antes de prenderle fuego.
Pero parece que ya estaba muerto.
;| — ¿Podria ser este hombre ? - Julia * señala el DNI jde Enrique Iñigo, que está sobre la mesa.
—Es possible, claro, pero necesitamos más detalles de la autopsia, y no los tendremos hasta
la semana que viene. ■
9
—¡ ¡ ¡Manueeeeel!!!
—Sí. jefe.
—Llama al MFS ahora mismo. Pregunta si hay solicitude^* de urbanización en la zona Este.
—¡Voy, jefe!
—Vamos a ver. Según usted, entonces, el hombre muerto es Enrique Iñigo Sánchez.
Lo han matado con un ladrillo porque no estaba de acuerdo con los proyectos de urbanización
en Monterrubio de Abajo. Sí, es lógico. I Pero, ¿y el incendio?
Manuel vuelve con un montón de papeles del Ministerio de Fomento debajo del brazo.
_ Aqui está todo lo que me. ha pedido, jefe.
- gracias, Manolo.
El capitán abre el y mira los papeles. Julia no ve nada desde el otro lado de la mesa, solo al senor Jimenez que mueve la cabeza, mientras lee.
Espera cinco minutos y no aguanta mas.
—¿Capitán?.
-*-Mmmmmmm..., sí.,.'¡Perdone! Me parece que tiene usted razón. Aquí está: MICASA, S.A.:
Proyecto de construccíon complejo touristico en la sierra de Gredos. Varias veces rechazado
por el MF y otras tantas demandado por APNAM, por querer instalarse en una zona protegida. - '..•'*," *** 't
,—¿Cómo dice que se llama la empresa?
- MICASA, S.A.
— MICASA..., me suena. ¿Me permite, capitán? —Julia descuelga y llama a Luis, su «novio» como
dicen los demás. Julia y Luis se conocen desde hace varios años, pero viven cada uno en su casa y se ven
cuando pueden. Luis es abogado mercantilista.
- INGESCON,dígame.
- Luis ? Hola, carine, soy Julia.
—¡Julia! Qué agradable sorpresa !
- Luis, no puedo hablar mucho. Estoy en la comandancia de la Guardia Civil.
.- ¿En la Guardia Civil ?¿Qué te ha pasado?'
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