Bonjour à tous 
voilà il me manque l'explication du texte Olas y plegarias, ma prof ne nous à donnés que le texte et pas l'explication qui va avec... comme je ne suis pas très forte en espagnol j'aurais bien voulue que quelqu'un me donne au moins le plan
mon oral est prévu à 8h30 mercredi
Je mets le texte en espèrant que quelqu'un m'aide 
Una noche, la narradora huye clandestinamente de Cuba .
Los vientos de proa obligaron a poner atención. El cielo ennegreció, una cortina gris a lo lejos daba cuenta de que la tormenta se aproxi maba, los rayos rompían silenciosos contra el horizonte. El trueno, iras cible, partía los tímpanos. [...]
Rogué en voz alta; mis plegarias se dirigían a todos los dioses habi dos y por haber: griegos, católicos, yorubas.
Entrelazaba y confundía a Yemayá con Neptuno, a la Virgencita de Regla, es decir, Yemayá otra vez, con Oshún, quierodecir, la Virgencita de la Caridad con Venus Afro dita, al niño Jesús con Ulises y Elegguá, a San Lázaro, a Changó, alniño
de Atocha, a Oyá... Padre Nuestro, Santa María, Madre de Dios..., ni yo misma entendía lo que rezaba. La barbilla me temblequeaba de frío y terror. Rompió a llover con toda la furia del temporal. El viento, rabioso, levantaba olas de dos metros de altura. Por más que remara, la locura demoníaca del océano empujaba el bote hacia atrás. [...] No había manera de dominar la corriente. Cerré los ojos y me creí engullida por un torbellino de agua. Si no hubiera estado amarrada, habría saltado al mar, en ese minuto hubiera preferido desaparecer en la borrasca.
Durante la noche fui arrastrada por el ciclón. Recé desaforada en aullidos. [...]. De la cresta de una ola surgió una llamarada que fue apagada por un relámpago”. ¡En medio del cielo, guiándome, reinaba esbelta la Virgen del Cobre, cubierta con un manto azul bordado de mar! Adiviné la hermosa sonrisa serena de dientes marfileños resaltando en el moreno rostro. [...] A pesar de la paz de su cara, controlaba con firmeza el endemoniado mar. Los tres juanes: Juan indio, Juan negro y Juan crio llo, remaban a los pies de la diosa, con toda la viveza de la juventud de sus músculos. La
Virgen, igual que en las estampitas, llevaba en brazos al niño. “¡Virgencita del Cobre bendita!”, exclamé, envuelta en el éxtasis provocado por el más hondo de los miedos: el de la muerte.
Merci d'avance