Bonsoir. 
Si c´était possible, j´apprécierais qu´une personne veuille bien corriger mon texte car un avis extérieur est toujours appréciable et je ne suis pas à l´abri d´une faute ou deux. Pour le s´il vous plaît, je n´arrive pas à le glisser jusqu´ici mais c´est désormais fait donc c´est bon. Merci d´avance. ^^
Este extracto de la obra de Tirso de Molina "El burlador de Sevilla" ocurre por noche. En una de las salas del palacio del rey de Nápoles, dos siluetas se deslizan a través la oscuridad. Don Juan Tenorio, el cara a la mitad enmascarado, procura fugarse después habiendo honorado Isabela, una duquesa. Esta ultima, convencida de haber ofrecido su cuerpo al duque Octavio, el hombre a quien esta prometida.
Cuando acaban de acostarse conjunto, Isabela desea ayudar el que toma por el duque Octavio indicándole una salida por la cual podría huir sin peligro, aprovechando a ausencia de luz para moverse sin atraer la atención de las soldados. Antes de dejarlo precipitarse en el camino, Isabela pide a Don Tenorio, que elle sigue creer ser su futuro esposo, de renovar sus promesas. Esto hecho, ella quiere sacar une luz para admirar une ultima vez la faz del elegido de su corazón. Pero, deseoso de no ser reconocido, "El burlador de Sevilla" amenaza con soplar las velas. La duquesa, que comprende que acaba de ser engañada, le pide al desconocido reconocerla su identidad verdadera, el cual responde que es "un hombre sin nombre". Alarmada, la Duquesa pide auxilio y provoca así la llegada del rey de Nápoles, alertado por los gritos. Ordena entonces que su guardia se coja el que engañó a Isabela, desesperada de haber perdido su honor.
Esta situación ilustra bien el carácter del personaje de Don Tenorio. Seductor, despreocupado del destino de las personas de las que se juega, el libertino destroza corazones y aniquila vidas enteras sin inquietarse por consecuencias de su actitud sobre la existencia de las mujeres con las que se compromete. Isabela, al principio simplemente amorosa del Duque Octavio, es engañada y muy rápidamente desengañada cuando comprende que acaba de perder su honor, cosa primordial para una persona de su fila. También hombre hábil, Don Tenorio se hace pasar sin dificultad para el ser querido por la duquesa y puede así saciar su apetito sexual para dejarla luego viuda de sus ilusiones. Hará a todavía muchas otras desgraciadas y añadirá muchas mujeres a su palmarés de uno de los encantadores más grandes de nuestro tiempo.